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93 414 47 14Las phantom shares se han convertido en una herramienta cada vez más utilizada por las startups, empresas tecnológicas y compañías en crecimiento para atraer, motivar y retener talento sin necesidad de incorporar nuevos socios al capital social.
Este sistema permite que determinados empleados, directivos o colaboradores participen económicamente en el crecimiento de la empresa sin adquirir acciones reales ni participaciones.
En esta guía explicamos qué son las phantom shares, cómo funcionan, cuándo se pueden cobrar, cuál es su fiscalidad y en qué se diferencian de otros sistemas de retribución variable como las stock options.

Si te preguntas qué son las phantom shares o cuál es su significado, la respuesta es sencilla: son un sistema de incentivos mediante el cual una empresa concede a un trabajador, directivo o colaborador un derecho económico vinculado al valor de la compañía, sin transmitirle acciones o participaciones reales.
Dicho de otra forma, las phantom shares, también conocidas como acciones fantasma o acciones phantom, no convierten al beneficiario en socio ni le otorgan derechos políticos dentro de la sociedad. Lo que recibe es un derecho a percibir una cantidad económica futura, normalmente calculada en función de la evolución del valor de la empresa.
Este modelo se ha popularizado especialmente en el ecosistema de startups y empresas innovadoras, donde resulta fundamental incentivar a equipos importantes sin diluir la participación de los socios fundadores.
Las phantom shares persiguen varios objetivos empresariales:
Las phantom shares son habituales en:
Para entender cómo funcionan las phantom shares, es importante tener en cuenta que no existe una compra de acciones reales.
La empresa asigna al trabajador un determinado número de acciones phantom o un porcentaje económico equivalente. A partir de ese momento, el valor de esos derechos evoluciona en función de la valoración de la compañía y de las condiciones previstas en el plan.
Si se produce un evento previamente pactado, por ejemplo la venta de la empresa o la entrada de un inversor, el beneficiario tendrá derecho a percibir una cantidad económica calculada conforme a las reglas establecidas.
En otras palabras, el trabajador participa en el crecimiento del negocio sin convertirse en accionista.
Las phantom shares suelen formalizarse mediante:
Es recomendable que el plan regule con detalle las condiciones de adquisición, permanencia y cobro para evitar conflictos futuros.
Las acciones fantasma generan exclusivamente derechos económicos.
Por norma general, el beneficiario:
Su derecho se limita a percibir una compensación económica cuando se cumplan las condiciones establecidas.
Aunque cada empresa puede diseñar su propio sistema, existen ciertos elementos que suelen aparecer en la mayoría de planes de acciones phantom.
El acuerdo debe especificar cuántas phantom shares recibe cada beneficiario y qué porcentaje económico representan respecto al valor de la empresa.
Es habitual fijar una valoración inicial de la compañía para poder calcular posteriormente la revalorización generada.
El plan debe indicar cuándo nace el derecho a cobrar.
Los supuestos más habituales son:
En muchos casos, el derecho económico está condicionado a que el trabajador permanezca en la empresa durante un periodo mínimo.
Uno de los conceptos más importantes dentro de cualquier plan de phantom shares es el vesting.
El vesting determina el periodo durante el cual el beneficiario va consolidando progresivamente sus derechos económicos. Su objetivo es fomentar la permanencia de los trabajadores clave y vincular parte de su retribución al desarrollo del proyecto empresarial.
Lo habitual es que los derechos no se consoliden de forma inmediata.
Por ejemplo, una empresa puede establecer que las phantom shares se adquieran progresivamente durante cuatro años. De esta forma, el trabajador va consolidando su derecho poco a poco conforme permanece en la organización.
Muchos planes incorporan un período inicial denominado cliff.
Durante ese plazo no se adquiere ningún derecho. Una vez superado, comienza la consolidación progresiva prevista en el plan.
Las consecuencias dependen de lo establecido contractualmente.
Es habitual que:
Por ello, resulta fundamental revisar cuidadosamente las condiciones antes de aceptar el plan.
Una de las preguntas más frecuentes sobre las phantom shares y su funcionamiento es cuánto pueden llegar a valer.
La respuesta depende de la evolución de la empresa y de los criterios de valoración establecidos en el plan.
Si la compañía aumenta su valor con el tiempo, también crecerá el valor potencial de las acciones phantom asignadas al trabajador.
El cálculo puede realizarse mediante diferentes fórmulas:
Las phantom shares no suelen generar un cobro inmediato.
Normalmente, el derecho económico se activa cuando ocurre un evento específico previsto en el plan.
Entre los más habituales se encuentran:
Muchos planes incluyen restricciones relacionadas con:
Las acciones phantom pueden extinguirse cuando:
La fiscalidad de las phantom shares es uno de los aspectos que más dudas genera tanto para empresas como para trabajadores.
A diferencia de las participaciones reales, las phantom shares no generan tributación en el momento de su concesión, ya que inicialmente no existe una transmisión efectiva de acciones ni un beneficio económico inmediato.
La tributación suele producirse cuando el beneficiario percibe efectivamente la compensación económica prevista en el plan o cuando el derecho se hace exigible conforme a sus condiciones, según la estructura concreta del acuerdo.
Con carácter general, las cantidades percibidas derivadas de un plan de phantom shares suelen calificarse como rendimientos del trabajo en el IRPF.
Por tanto, se integran en la base imponible general y tributan conforme a la escala progresiva correspondiente.
Esta tributación normalmente se genera cuando:
Cada caso debe analizarse individualmente, especialmente cuando existen cláusulas complejas de vesting o eventos de liquidez.
La empresa puede tener obligaciones relacionadas con:
Por ello, resulta aconsejable diseñar estos planes con asesoramiento especializado desde el inicio.
Aunque suelen confundirse, las phantom shares y las stock options son instrumentos diferentes. Ambos buscan incentivar a trabajadores y directivos, pero lo hacen mediante mecanismos jurídicos distintos.
| Aspecto | Phantom Shares | Stock Options |
| Acciones reales | No | Sí, potencialmente |
| Entrada en el capital | No | Sí |
| Condición de socio | No | Puede existir |
| Derecho de voto | No | Puede existir |
| Dilución de socios | No | Sí |
| Cobro | Compensación económica | Adquisición de acciones |
| Complejidad societaria | Menor | Mayor |
Las phantom shares suelen resultar especialmente atractivas para empresas que desean incentivar a su equipo sin alterar su estructura accionarial, mientras que las stock options pueden ser adecuadas cuando se busca incorporar a determinados profesionales al capital de la sociedad.
Las phantom shares permiten incentivar y fidelizar talento sin necesidad de dar entrada a nuevos socios en la empresa. Sin embargo, como cualquier sistema de retribución variable, conviene analizar sus ventajas y las condiciones del plan antes de implantarlo.
Ventajas
Aspectos a revisar
Las phantom shares pueden ser una herramienta muy eficaz para atraer y fidelizar talento, pero su diseño requiere analizar correctamente los aspectos mercantiles, laborales y fiscales de cada empresa.
En MLT Asesores ayudamos a startups, socios y empresas a estructurar planes de phantom shares adaptados a sus necesidades, minimizando riesgos y garantizando su correcta implementación. Si estás valorando implantar un sistema de incentivos para tu equipo, podemos ayudarte a hacerlo con seguridad jurídica y fiscal.